Finalmente había llegado la noche, el gran día. 2 de Marzo de 2012. Lo más temprano que recuerdo de ese día fue que el viejo de Nacho nos había hecho drama porque ibamos a usar su ampli para todas las bandas. El próximo recuerdo ya es a la noche, de vuelta en la casa de Nacho, junto con su hermano y un par de amigos, cargando las cosas para llevar al Tanque. También me acuerdo que Antonella tenía mucha vergüenza porque la funda del bajo era de una guitarra criolla así que le sobraba un pedazo de mástil. Estábamos afuera del lugar esperando que la primer banda, Di Carpe Diem, termine de armar todo para poder tocar. Todos estábamos medio nerviosos, pero pese a eso siempre me concentraba en calmar al resto para que no entraran en pánico.
Justo antes de que empezara la primer banda llegó toda nuestra gente. Por suerte eran muchos y ya había gente adentro. Nos metimos, vimos a Di Carpe Diem, tocaron bastante bien, pero yo ya me veía arriba de ese escenario. Lamentablemente nos habían dado el último lugar así que tendría que esperar un rato más. Cuando terminaron tuvimos que salir cagando a buscar la batería de Nacho porque los de la primer banda se la llevaban, y Sguinc, la banda que seguía, no tenía. La cargamos en un auto y nos volvimos al Tanque caminando. Y en el camino me acuerdo que ya estábamos flasheando con el aspecto del lugar, pensando que capaz Nirvana había llegado a tocar en lugares así, que la onda era muy under.
Empezó Sguinc y para su decepción, nadie los estaba mirando. La verdad me sentí para la mierda, pero al mismo tiempo estaba demasiado manija como para poder pensar con claridad. Se hacían las 3 y todavía no estábamos ahí arriba.. Pero ya faltaba menos. Entré para los últimos dos temas, y cuando llegó el momento creó que tuve un bloqueo mental.
Subimos, empezamos a armar todo y en cuestión de segundos estábamos abriendo nuestro recital con
School. Pegado, casi sin respiro y con una cuerda desafinada, hicimos
Floyd The Barber. Como no sentirse Nirvana si estábamos haciendo sus primeras canciones en un antro con el techo que se caía a pedazos. Ya para cuando terminó el segundo tema estábamos todos llenos de transpiración y coloradísimos. Era increíble lo felices que estábamos los tres ahí arriba, probablemente más Nacho y yo aunque creo que fue una experiencia genial para todos.
No tengo un total registro de las canciones que siguieron pero sí me acuerdo de haber hecho
Aneurysm con Gonzalo cantando, un hermoso momento en
About A Girl fue ver a una pareja cantando a la par conmigo, y los grandes pogos de
Breed y
Lithium. Creo que de hecho esta era una de las últimas canciones, para después cerrar con
Territorial Pissings. El problema fue que la gente siguió pidiendo canciones y nosotros sólo habíamos preparado diez. Ya casi no recuerdo esto pero creo que salió
Smells Like Teen Spirit y mucha gente se subió a cantar, y todo terminó en
Endless, Nameless como merecería un verdadero recital de Nirvana.
Viendo hoy los vídeos después de poco más de 2 años, me doy cuenta que pese a que a todos les gustó ese día, la presentación fue un asco. Todavía nos faltaba un montón para llegar a sonar considerablemente bien, pero lo importante fue la emoción y las ganas que teníamos de tocar. Ese era el motor conductor de nosotros y de la razón por la que hacíamos música. Y creo que es por eso que conectamos tan rápido con Nacho.