8 de junio de 2014

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Nos volvimos a juntar con la idea de grabar algunos temas nuestros, como para darle progreso a la banda. Fue un día de semana, algo bastante anormal. Eric trajo el bajo y por alguna razón la clavija estaba rota. Cuando nos decidimos a hacer un tema, le empecé a explicar a Nacho como me imaginaba la base de la batería, pero él pensó en otra cosa, para darle más "originalidad". Supongo que ya se había aguantado bastantes pelotudeces que yo ignoré, porque al rato me tiró en un grito: "Yo no te digo que carajo hacer en la guitarra, así que vos no me vas a mandar a mí". Después de esta situación y sumado a lo del bajo de Eric, decidió que lo mejor era irse y seguirlo otro día. Para colmo el viejo de Nacho nos dijo que era una boludez, que lo arreglaba en un toque. El horno no estaba para bollos.

Eric creo que me habló ese día o al siguiente y me dijo que no iba a tocar más en la banda. Fue medio incómodo porque estuvimos jodiendo con eso desde una vez que a Nacho le había pintado decir que no quería hacer más "esta música". Finalmente tuve que entender que me lo decía en serio, y aceptarlo porque es mi amigo ante todo. Se lo comenté a Nacho un día que salimos a ver unas bandas, y acordamos que la verdad después de tantas frustraciones y tantos bajistas, que lo mejor era dejar de tocar y después ver que onda. Igual iba a estar todo bien.

Así que básicamente en dos semanas tocamos dos veces, nos peleamos una y terminamos la banda. Baja Señal no existía más.

1 de junio de 2014

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Así que, llegamos al principio del fin de Baja Señal. Y es justo cuando conseguimos nuestra primer fecha con Eric en el bajo. Gonza, con su banda Sguinc, y Baja Señal cerrando la fecha. Obviamente esto fue muy distinto a la vez del Tanque en Marzo. Esto era en Moebius, Sguinc habrá tenido su evolución, y nosotros la nuestra. De hecho ya teníamos dos temas. Se suponía que todo iba a salir excelente. Pero no fue así.


Teníamos todo preparado, salvo el clima. Justo ese Viernes tenía que llover. No podía esperar al día siguiente. Naturalmente, nos presentamos con todas las cosas pero faltó la gente. Fueron varios amigos y familiares, pero nadie más. Realmente pensábamos que iba a ser algo más grande, pero se resumió a tocar con amigos y familiares. Como cualquier banda que recién arranca.

A pesar de todo, la pasamos muy bien. Lo disfrutamos porque, bueno, nos encantaba tocar juntos y hacer la música que hacíamos. Matty se subió a cantar dos temas y más tarde, viendo los vídeos, nos reímos mucho porque cuando volvió sobre el final y, a causa del piso mojado, casi se hace mierda contra el piso. Me acuerdo que esa vuelta, ni bien terminó la fecha, me volví con Nacho a casa mientras el resto se fue a tomar algo a Little John. Nos quedamos en su casa mirando los vídeos de la fecha y después nos dió mucha paja volver a Monte Grande, así que yo me fui a dormir a mi casa.













Lo curioso del día después es que me hablaron de Perros de Caza; había surgido otra fecha en Pika. Ésta era mucho más random porque había más bandas y gente que no conocíamos, y nos avisaron con muy poca anticipación, era al día siguiente. Hablé con los pibes y todos aceptaron así que el Domingo íbamos a estar tocando de nuevo. Un finde doblete de fechas. Aunque creo que sí, ésta fue peor que la anterior.

¿Cómo podía ser peor? Bueno, las bandas que tocaron ese día no llevaron nada de gente y eran muy variadas. Había una banda que parecía una mezcla asesina entre Skrillex y Korn o Slipknot. No sé que pensaban. Uno de los chabones que tocaba en Perros de Caza tenía otra banda, que fue la primera, y era algo medio grunge, quizás sí similar a lo nuestro. Igual se sentía todo muy raro. La banda que nos siguió hacían metal pero los tipos que tocaban era muy personajes.. Muy sacados de la peor pesadilla de cualquier persona.

Además de que nadie nos estaba prestando atención mientras tocábamos, a mí se me rompieron tres cuerdas, así que no podía llamarlo un "recital super exitoso". Después de estos recitales, creo que dejamos de ensayar por un tiempo. Yo, por mi parte, estaba bastante frustrado.

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Los eventos sucedidos en el festejo de nuestro cumpleaños número 18 son totalmente poco claros, y poco relevantes para el transcurso de la historia. Definitivamente la fiesta fue un éxito, y definitivamente rompí esas promesas de nunca dejar que Nacho y yo nos volviéramos a embriagar así. De hecho tuve que reafirmar al menos la mía porque todo lo que tomé e hice ese día son cosas que uno no querría volver a hacer. Y menos si las recordara. Digamos que esto fue otro de esos eventos que, a lo largo del tiempo que estuve con él, fueron bastante importantes al menos en mi desarrollo como persona.

 Un hecho sí muy importante de esta fiesta, y aunque poco recuerde sobre eso, es que le propusimos a Eric que agarre el bajo que tenía en su casa, y que empiece a practicar para tocar con nosotros. No sé si se lo tomó en serio o no, pero la cuestión es que a fin de mes sería nuestro nuevo bajista. Eric había conocido a Nacho en mi casa a principios del verano, y después lo veía seguido en la escuela (los dos cursaban a la noche).

Con esta nueva incorporación, y siempre y cuando Eric practicara con el bajo, la banda estaba completa y eventualmente sería la formación definitiva. Creo que nos juntamos a ensayar los sábados en la pieza de Nacho porque el resto de los días Eric laburaba y estudiaba. Esos días realmente fueron los mejores que tuve como banda, encerrados 2 horas en una habitación, transpirando en pleno invierno, haciendo los covers más sucios y ruidosos de toda la vida de la banda, e incluso flasheando zapadas nirvanosas.

De estos ensayos salieron nuestros únicos dos temas como banda: Cuadrados y Getting Low And Lonely. La primera salió de un riff que tenía más bien pensado como para la parte media, o bridge, y que sería como el cambio total de la misma. Terminó siendo el riff principal y el verso. Era un robo a mano armada de la canción Ride, de The Vines, pero de eso me daría cuenta más tarde. Había una tercer canción que salió de una zapada, pero nunca le dimos la suficiente bola así que quedó en la muerte.

Lo que más me llenaba de ensayar con Nacho y Eric, era el hecho de que en realidad éramos tres amigos haciendo música, así que el ambiente era totalmente amistoso y agradable. No había exigencias y se trataba de hacer todo con el consentimiento mutuo.

Las juntadas a ensayar siguieron por aproximadamente un mes y medio hasta que las canciones ya estaban pulidas (teníamos alrededor de 15 temas ensayados). Y, como era de esperarse, apareció la oportunidad de tocar en vivo.